Pollo en una salsa suave y aromática de leche de coco, curry, maní tostado, lima y salsa de pescado. Un plato tailandés que se arma en la misma sartén y se sirve con arroz blanco.
Un salteado tailandés cremoso y perfumado. La leche de coco, el curry y el maní molido arman una salsa espesa donde se baña el pollo. La lima y la salsa de pescado le dan el equilibrio entre lo ácido y lo salado.
Preparación
Moler los maníes y reservar.
Filetear las pechugas de pollo para obtener de cada una unas 3 láminas.
Calentar en una sartén grande un poco de aceite a fuego moderado y cocinar el pollo de ambos lados, sin salar. Si salpica, tapar al principio. Reservar.
En la misma sartén sumar la leche de coco, el curry, el jugo de media lima, la salsa de pescado y el azúcar. Bajar el fuego y revolver hasta que hierva, 2 minutos. Probar y ajustar hasta lograr un equilibrio de sabores.
Agregar de a cucharadas el maní molido, revolviendo siempre para que no se formen grumos, hasta que la salsa espese un poco.
Reingresar el pollo a la sartén, bañándolo con la salsa.
Cocinar a fuego bajo uno o dos minutos más.
Servir con arroz blanco.
Tips de Cecilia
El pollo se cocina sin sal: la salsa de pescado ya aporta lo salado.
Sumá el maní de a poco y revolviendo, así la salsa espesa parejo y sin grumos.
Probá y ajustá al final: el punto está en el equilibrio entre lo ácido (lima), lo salado (salsa de pescado) y lo dulce (azúcar).